Contacto Rojo Sangre

Corto realizado en el taller “Hace tu corto”, dictado por Paulo Soria y Hernán Sáez de FARSA Producciones, en el marco del festival Buenos Aires Rojo Sangre XIII

Año: 2012

Bárbara Estevez Leston
Facundo Kaper
Fernando Figueras
Héctor Sabelli
Lorena Bau

Terror boca a boca

Si bien no caben dudas de que la aparición de Internet simplificó muchísimo el acceso de los fanáticos a producciones de terror, hay otra práctica común que aún hoy sigue teniendo un lugar importante en la difusión de material en la comunidad: el intercambio.


En un mundo donde cada vez es más fácil ver videos en línea, quizás resulte difícil entender cómo es que el intercambio de material entre consumidores sigue teniendo tanta presencia. Desde hace apenas once años que se realiza el festival Buenos Aires Rojo Sangre, y recién desde este año otros festivales como el BAFICI han comenzado a dedicarle un pequeño espacio al terror. Así es como incluso antes de todo esto, los fans se juntaban en cine club caseros a ver las películas que alguien podía conseguir en el exterior, o se prestaban Films en pequeñas reuniones que se trasmitían de boca en boca. “Todavía hoy es difícil”, cuentan algunos seguidores del género, como Gerardo, “ya que no todas las películas están en Internet”. Las nuevas tecnologías y los nuevos formatos permiten a su vez, hacer copias de las películas, además de prestarlas, adaptando así la “comunidad” a los tiempos que corren.


Este tipo de cosas ayudó a que se forjara esta noción de “comunidad” entre los fanáticos más acérrimos, chicos de distintas edades que buscaban ver películas nuevas, o compartir con sus compañeros esas “joyitas” que les había costado tanto conseguir. Muchos de estos comparten la misma historia: cuando se juntaban con sus amigos de siempre, rara vez podían disfrutar de películas de terror, y esto los llevaba a buscar nuevos círculos con quienes disfrutar de su gusto por el género.


Esta difusión “boca a boca” y las copias prestadas son además la forma de hacer llegar las producciones más caseras. Muchos chicos con acceso a una cámara se juntan a filmar algo, pero no se animan a subirlo a Internet. De este modo, la comunidad alienta a sus miembros a hacer cosas nuevas.


Es importante mencionar que todo esto sigue dándose hoy en día, en paralelo a la difusión por Internet, complementándose con ésta y sacando el mayor provecho posible. Los miembros más antiguos de la comunidad no creen que una cosa pueda “comerse” a la otra, y ven estos avances con ojos optimistas. Para ellos, la Argentina sigue estando bastante alejada del resto del mundo en materia de cine de fantástico, bizarro y de terror, y las mejores formas de conseguir traer más material quedan en manos de “la comunidad”

Outdates

Encontré algunas cosas “viejas”. Vamos a ponerlas acá para que no se pierdan

En medio de las discusiones sobre copyright, copyleft, sopa y cuevana; la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) no tiene mejor idea que venir a reclamar por derechos de autor colectivo.

El día 8 de noviembre de 1928, un grupo de escritores agasajó a los miembros de la Junta Ejecutiva de la Primera Feria Nacional del Libro, celebrada en el Teatro Cervantes.

Don Rómulo Zavala, responsable del comisariato general de dicha junta, exaltó el brillante resultado obtenido por la referida Feria y señaló que el acontecimiento anunciaba el devenir de un organismo permanente que integrara las distintas expresiones literarias y velara por los intereses legales y económicos de sus integrantes. Para dirigir ese organismo y proponer que su gestión fuese aclamada, Rómulo Zavala estructuró y presentó una lista de escritores pertenecientes a diversos grupos literarios, que se habían destacado en esa primera exposición nacional del libro.

Casi 83 años más tarde, Alejandro Vaccaro -presidente actual de la SADE- dijo que “Toda vez que en una radio se lee un poema, un fragmento de un libro, un texto, la radio se está enriqueciendo con la lectura de un texto que lo creó otra persona; y esa persona está en la casa muerta de hambre porque no tiene para comer, mientras otro se enriquece reproduciendo el material que creó esa persona. Eso es piratería.”  

Entre las denuncias que este buen hombre hizo por aquel entonces, decía que “Lo máximo que gana un escritor del precio de tapa de un libro es el 10 por ciento. El resto se lo llevan editores, libreros y distribuidores. Y una de las tareas centrales de la SADE es dignificar la tarea del escritor, que es muy vapuleada”

 ¿La solución? Cobrarle a los medios un canon mensual, para que puedan citar y leer textos libremente.  ¿La SADE pretende que los medios le paguen para difundir a sus autores? ¿En serio?  En un momento histórico donde se están cuestionando las bases del modelo de copyright, y donde las grandes empresas están luchando por exprimir más y más el negocio del copyright, llega la SADE y pretenden exprimir lo último: el derecho a leer en voz alta. Si, dicho así suena muy fatalista, ¿no? “El derecho a leer en voz alta”… pero es el camino que están tomando. Hoy dicen que van a salir a cobrar este canon porque es su derecho, haya o no una ley de por medio. Mañana, pretenden que cada vez que se dé una conferencia o una charla se le haga un depósito a la SADE (ya no solo tendríamos que pagar por citar la obra de un autor, ¿sino que tenemos que pagarle a un tercero por el autor mismo?) con el altruista propósito de que “nunca más en la Argentina un escritor, investigador o quien sea que dicte una conferencia -se trate de ovnis, literatura, temas médicos o de lo que sea-, lo haga de forma gratuita”

Vaccaro dijo en una entrevista con La Nación que toman como uno de sus antecedentes en este tema al Centro de Administración de Derechos Reprográficos (CADRA). ¿Pretenderá, igual que la CADRA, que la UBA le pague un canon anual? Digo, a este paso no me sorprendería que quisieran que la UBA les pague por todas las citas que hacemos en los trabajos que entregamos…

Me gustaría ver una respuesta fuerte de los medios,  negándose a pagar este canon y negándose a expandir la quintita de la SADE. Me gustaría que la SADE tuviera que bajar un poco la cabeza y pensar en cómo proteger a los escritores de los abusos que denunciaban a principio de año, en lugar de exigirle plata a terceros. Me gustaría que se replanteara en serio la filosofía detrás del copyright, para adaptarla mejor a los tiempos que corren.

Página de la SADE

Nota Revista Ñ (01.02.2011)

Nota La Nación (29.12.2011)

#Navidad

A ver si puedo empezar a actualizar esto mas seguido

Bajé del colectivo, asegurándome de que nadie me siguiera. Era de noche, estaba nublado y sentía el cuerpo pesado después de un largo día de trabajo. Además, no podía sacudirme esa horrible sensación de que algo no estaba bien.
Durante las primeras dos cuadras, me daba vuelta y miraba para todos lados. Mi respiración se agitaba. Podía escuchar como me latía el corazón. Llegando al paso a nivel sentía que me faltaba el aire. De a poco empecé a caminar más rápido, hasta que cruce las vías casi corriendo. Cada vez me era más difícil respirar, y de pronto pasó. Una a una las luces adelante mío empezaron a apagarse. Gire la cabeza a tiempo para ver morir los últimos faroles a mis espaldas. Estaba solo, y estaba en tinieblas. Traté de mantener la calma, pero una voz en el fondo de mi cabeza que me pedía a gritos que saliera corriendo. Las piernas me temblaban, y sentía como el miedo se apoderaba de mí. Traté de mantener la calma, pero no pude.

DING

DING

DING

DING

La señal de la barrera me miraba con sus ojos rojos, la única luz que se veía. Ya no podía ni pensar. Aturdido, solo y en la oscuridad me quedé paralizado. Preparado para lo peor.

Crouching Tiger

Crouching Tiger

El inventor de sueños

Este es un texto que tendría que haber puesto hace 20 días, pero entre una cosa y otra lo deje pasar.

Llegó con las primeras luces del alba, saliendo de entre la bruma. Su carro, mojado por el rocío matinal, era tirado por dos caballos grises. ¿Qué maravillas o desgracias traería el extraño? No puedo más que imaginar la excitación que su visita generaría en la gente de aquellos pueblos que visitaba.Le decían el inventor de sueños, aunque ese es un titulo que cualquiera puede llevar. Lo que lo hacía realmente especial, era su capacidad para darles vida. Como un mago de leyendas, el inventor animaba los dibujos que había hecho durante el día, haciéndolos danzar sobre su pantalla. En un contexto tan maravilloso, ¿quién podría imaginar el triste final que le esperaba?
Es una cruel ironía que aquel que supo andar los caminos de la ilusión, despertando maravillas, estuviera condenado a ver como sus propios sueños colapsaban. Así, un fatídico día hace ya más de un siglo, destruiría las mismas herramientas que le permitieran dar vida a la fantasía; dejándonos leyendas, historias y recuerdos.
Quizás no estuvo a la altura de la pelea tecnológica pero, 93 años después de su muerte, aún podemos ver el resultado de su genio.

En la Calle

Su primera impresión de la ciudad no fue muy positiva. Al contrario de la mayoría, no parecía disfrutar del ambiente festivo, ni del desfile. Nuevamente se le vino a la cabeza la palabra “surrealista”. No era de noche, como debería haber sido. El sol aún bañaba la escena, y parecía que iba a hacerlo por un buen tiempo más. A veces tenía la sensación de que, si fuera por el sol, la noche no existiría. Cabe aclarar que no le gustaba demasiado el día. En general se consideraba una persona nocturna.
A su alrededor la gente pasaba bailando, cantando y batiendo palmas. Se sentía abrumado, pero por sobre todas las cosas se sentía intrigado: desde el otro lado de la calle lo miraba fijamente un extraño personaje. No era su atuendo militar simil uniforme nazi lo que llamaba la atención. Tampoco era el color de pelo, completamente blanco. El maletín era solo un elemento más, y si bien contribuía a la caracterización, lo que lo hacía verdaderamente extraño era la mirada que sostenía a través de una mascara completamente blanca, con forma de perro. Parecía sacado de uno de esos cortos animados sobre la segunda guerra… ¡y las cruces de hierro! Hasta en ese detalle había reparado a la hora de construir su imagen. Realmente merecía una felicitación, pero eso hubiera implicado acercarse a hablarle. Si algo había aprendido de los eventos más recientes, era que debía mantenerse alejado de los demás… mientras pudiera.
En ese momento vio una sombra que se escabullía por detrás suyo, para desaparecer al doblar la esquina.
Sin nada mas que hacer, se decidió a seguir la sombra. Cualquier cosa era mejor que quedarse en la calle.